<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d15073566\x26blogName\x3dM%C3%ADrame,+que+te+estoy+hablando\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLACK\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://anuski.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://anuski.blogspot.com/\x26vt\x3d8191894020025144467', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Si te quedas conmigo aquí,

verás que mi palabra viste de rojo carmesí...

domingo, mayo 28, 2006

Love is in the air... (más reflexiones sin sentido de un domingo de resaca)

Otro finde sin pillar cacho, pero bueno, da igual.
No es que se mueva el tren, es que se mueve el tren, las paredes, el suelo y todo. Eso, desde dentro del tren es normal, pero es que estoy en el andén.
Y es que son la 6 de la mañana y, o escribo, o me duermo. Y no es plan de dormirme en el Metro. Aunque no sería la primera vez.

¡Que me he enamorao! Y es que no sé que me da este chicho, además de unos chupitos que se chupan después de bebidos, y que suben que da gusto.
Pero bueno, hoy hemos estado en el Enter, que ahora se llama CBGB, y cada vez es más CBGB que Enter, porque cada vez tiene menos cosas del Enter y más del CBGB. Entre ellas, el dueño, que es un tío muy majo y nos ha invitado a unos chupitos azules muy ricos.
Iwi, sabes tan bien como yo, que si no llega a ser por Evo, te habría ganado en el pique a palmas.

Después al Oasis, donde nos hemos tomado más chupitos de nosequé. Pero bueno, eso da igual, porque yo de Benja me fío, que para algo es el amor de mi vida.
Amor platónico, dice Evo, pero ¿para qué quiero yo que mi amor sea platónico?
Bah, algún día se dará cuenta de que me quiere… y yo le esperaré.
Porque eso de tener novia siempre es reversible, y rectificar es de sabios.
Hablando de tíos buenos, heteros y con novia… Evo no me quiso presentar a uno que no está nada mal, y además me recuerda a cierta persona… la misma cara, la misma sonrisa, y porque llevaba la cabeza tapada, pero me jugaría lo que fuera a que también el mismo pelo, pero sobre todo, la misma mirada. Es curioso, pero siempre que lo veo pienso lo mismo y no le conozco de nada.
Bueno, después de algún que otro chupito más y un par de cervezas, nos fuimos del Oasis.
Estuvimos un ratillo haciendo el tonto (el tonto lo hacía yo, los demás creo que hablaban) con gente que no conocía de nada, pero que era muy maja.
Sobre todo, creo que se llamaban María (qué maja) y Margaret (qué chica más mona). Deben de pertenecer al 1% de las féminas que no han desarrollado esa habilidad innata de odiarme.
Un ratillo en la Jungla bailando (o algo así), babeando y pa casa.
¡Y me dio dos besos! Y tuvimos un amago de conversación así como:
- ¿Te vas?
- A ver…
- Pues nada, ya nos veremos.
- Eso espero.
Eso espero??? ¿Qué clase de respuesta es esa? Debí haber dicho otra cosa. O no. Quién sabe, si lo mismo ni me escuchó. Pero bueno, algún día abrirá los ojos.

6:30 de la mañana. Nada más salir del Metro, una polilla asquerosa revolotea en dirección a mí. Odio las polillas. Y las mariposas. Soy una persona que piensa que todos los seres vivos son fruto de la naturaleza y tienen derecho a vivir. Menos las mariposas y las polillas. Lo siento por vosotras, pero es así. Yo no fui la que os hizo tan horribles.
También me cruzo con una pareja de abuelillos. Y no tenían pinta de volver de ningún botellón. ¡Pero almas cándidas! ¡Dormid por las noches, vosotros que podéis, que ya habrá tiempo de pasear!
Llego a casa. Daría mi alma por algo comestible, que respondiera al nombre de “Croissant” o al de “Bolleríaengeneral”, pero por más que llamo no responde nadie. Acabo engullendo las dos únicas (qué gañanes son en mi casa, casi no me da tiempo ni a probarlas) palmeritas integrales que quedaban y un batido de fresa.
Subo a mi habitación y sólo me da tiempo a quitarme la ropa antes de caer en coma profundo.

A las 8 me despierta mi hermana para comprobar que estoy.
A las 8:30, que si tengo yo sus chanclas. Mis instintos asesinos tienden a infinito, pero mis instintos de marmota irremediable, ya son infinitos, y me quedo dormida.
Por la mañana otra vez al Metro.
Tengo enfrente a un chico con un transportín. Seguro que lleva algún gatito, qué mono.
En realidad hay más de uno, pero maúllan de una forma muy rara. No puedo verlo, las rendijas son muy estrechas. Sobresale una cosa entre los barrotes, muy extraña, me deja to loca. Puerta del Sur. Mi parada. Y la del chico. Se levanta y pasa por delante de mí. Puedo ver el interior de la caja… WTF!!! Eso… esa cosa de ahí… TIENE PICO!!!
Ojo, que yo no tengo nada en contra de las cosas con pico, pero la cara que se me quedó era para foto.
Línea 10, si hay algo que me guste menos que tener enfrente a unos bichos con pico y mirada asesina (os juro que la cosa esa me miró deseándome la muerte) es aun tío dormido al que se le cae la baba. ¡Literal! Puaaaj.
Hablando de babosos, Línea 7, entra un tío con gafas de sol, al que aún le debía de durar la borrachera.
Me he puesto en el primer vagón, porque no me gustan nada nada los asientos que están en grupos de 4, dos enfrente de otros dos. Son incomodísimos y puedes tener a un psicópata loco a menos de un metro de ti durante varias estaciones. Si se queda con tu cara, luego tendrá ganas de matarte.
Se sienta enfrente, me mira, sonríe.
Se aprovecha de la impunidad que le dan las gafas de sol para mirar descaradamente. No quiero mirarle, pero sé que él mira. El vagón está vacío, sólo hay 3 o 4 tíos y el babas.
Me bajo. Por fin.
Las 3:30 de la tarde y yo tirada en un banco de la calle por ahí perdida, garabateando hojas y más hojas de mi libreta de vaquita.
Hace calor.
Brindemos por las personas con menos sensibilidad que un estafilococo.
Mi blog es mío y me lo follo cuando quiero!

P.D.YMCA!!
P.D.2 Evo, tío, que me he enamorao!
P.D.3 Benja te quiero.

Etiquetas:


viernes, mayo 26, 2006

De reencuentros y despedidas

Hay que ver, las vueltas que da el mundo.
Parecerá un poco de peli pastelosa, pero después de casi un año desde el cabreo con Chronos, hemos vuelto a hablar.
Un año da para pensar mucho, qué gilipollas fuimos…
Supongo que tendremos la misma mala ostia (sí, sé que se escribe hostia, con h, pero lo pongo así en honor a Kino, que dice que me hace parecer más dura) de siempre los dos, pero el tema se ha enfriado bastante, hasta pasar a ser un problema insignificante, y ahora, aunque no es como era antes (para bien o para mal) podemos hablar tranquilamente. Espero poder charlar cara a cara con él dentro de poco.

Otro reencuentro… Inma e Ino. Siguen igual que siempre. Les sigo queriendo lo mismo que siempre.
Me dio un vuelco el corazón al enterarme del accidente de mi Inillo, pero ya está mejor y me alegra un montonazo volver a hablar con él.
El accidente me dio que pensar, prácticamente les dejé tirados, primero porque no podía ponerme en contacto con ellos, después porque siempre se me olvidaba, o porque pensaba en eso de “mañana le digo algo”, pero… ¿y si no hubiese salido tan bien la cosa? Les dejé un poco de lado porque pensaba que estarían siempre ahí, pero me he dado cuenta de que si no lo hago hoy, quizás mañana sea tarde. Y les quiero, les quiero muchísimo, no podría perdonarme el perderlos.

Y como no hay dos sin tres… está JC. Qué mono. Siempre me ha parecido una monada de chico, pero ahora con ese toque macarrilla que no tenía hace unos años, está mejor. Y porque alguna gente es como los buenos vinos, mejoran con los años. Ahora, sencillamente me encanta.
Aunque me debes una ;)

Y hablando de reencuentros, el día 1 espero llevarme alguna que otra sorpresa y volver a ver a más de uno de los de “a ver si quedamos algún día”.

Eso me ha recordado… el día 1 supongo que me tocará currar, no os lo había dicho, ya soy socorrista en prácticas, así que este verano me pondré morenita y acabaré cometiendo algún que otro homicidio a algún niño tocapelotas. O si no, al tiempo.
Este miércoles me dicen la piscina a la que me destinan (por fin!).

Ayer estuve en Callao, viendo a los frikis hacer frikadas. No vi mucho, pero lo suficiente para poder considerarme no-friki. Tenía en mente pasarme por la Fnac para ver si tenían el libro nuevo de Valerie Tasso en edición de bolsillo. Y no lo tenían, no sé si es que primero sacan una edición y luego la otra o directamente no la van a sacar, no tengo ni idea de ediciones de libros.
Al salir de la Fnac me encontré con el Canon. Qué grande. Nunca lo había escuchado en directo, y no se el tiempo que me quedé embobada en mitad de la calle escuchándoles. Cuando quise volver a la plaza estaban unos tíos vestidos de los individuos esos de Stara Wars (no he visto ninguna de las películas, ni tengo prisa por hacerlo) y la gente pensaba que estaban promocionando la nueva película. Otros me preguntaban que qué leches hacían esos tipos disfrazados, y decirles “es una fiesta” me resultaba más fácil que explicarles lo del orgullo friki, y la consiguiente definición de friki, así que allí nadie se enteraba de nada, y con el lío del Canon y del libro me perdí lo del Pacman. Qué se le va a hacer, pero queridos frikis, ni la reproducción en vivo del WoW me alejaría de la pieza musical más bonita jamás compuesta.
Aquí os dejo los derechos y obligaciones de todo friki, para vuestro deleite personal:

DERECHOS IN-ALIEN-ABLES DEL FRIKI

1.-Derecho a ser más friki.
2.-Derecho a quedarse en casa.
3.-Derecho a no tener pareja y ser virgen hasta la edad que sea.
3.1- Derecho a, si tiene pareja, intentar convertirla en friki.
4.-Derecho a no gustarnos el futbol ni el deporte en general.
5.-Derecho a la asociación friki.
6.-Derecho a tener pocos amigos (o ninguno).
6.1-Derecho a tener todos los amigos frikis que se quieran.
7.-Derecho a no ir a la moda (una camiseta de Homer es ir siempre de moda).
8.-Derecho al sobrepeso y a la miopía.
9.-Derecho a exhibir el propio frikismo.
10.-Derecho a dominar el Mundo.

DEBERES DEL FRIKI (DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO)

1-Ser friki, pese a todo.
2-Intentar ser más friki que otro friki.
3-Si hay alguna discusión sobre algún tema friki, entrar a dar opinión.
4-Salvaguardar todo el material friki de "personas desaconsejables" (niños pequeños, personas limpiadoras compulsivas...).
5-Hacer todo lo posible para exponer el material friki como si fuera un "Museo del Frikismo".
6-No ser friki de todo. Hay que estar especializado en algo.
7-Ir al estreno de cualquier película friki, comprar antes que nadie un libro o DVD friki.
8-Esperar cola ante un estreno friki, aunque haya posibilidad de telecompra de entradas.
Y si es disfrazado, o con camiseta friki, mejor.
9-No desprenderse de nada NUNCA relativo al mundo friki, aunque sea un envoltorio arrugado.
10-Intentar dominar el mundo.


Después, un brownie de esos del BK, que anda que no están ricos los jodíos, calorías pal body para calmar mi ansiedad. A todo esto, cerca de las 9:30. Aún me queda ir a mi tienda preferida de Madrid antes de que cierren, y la verdad, entre que mi orientación es bastante mala y que desde allí sólo había ido una vez andando, las posibilidades de que al llegar estuviera cerrado, tendían al infinito.
Tardé unos 10-15 minutos en llegar (estoy orgullosa de ti, nena) y, aunque estaba un poco patas arriba todo, estaba abierto y pude comprar lo que buscaba (aunque me quedé con ganas de hacer uso de mis impulsos consumistas). Qué majo es el dependiente.
Termino, vuelvo a Callao y no sé qué hacer. Había quedado en que a lo mejor quedaba con JC para irnos a tomar unas cañas e intentar emborracharnos mutuamente, peeeero descubrí que mi móvil no hacía llamadas, lo que me puso más nerviosa.
Al final, para casa.

Ya en el Metro, agotada más moral que físicamente, tenía unas ganas tremendas de llegar a casa. En realidad ha sido un día bastante malo en algunos sentidos.
Necesito escribir. Saqué mi libreta de vaquita del bolso hace unos días (shit), pero tengo boli. Rebusco por mi bolso algún cacho de algo que me permita escribir. Encuentro un recibo del banco. Será sacrificado por la causa, una ofrenda al dios de la literatura. Pero no, me quedo totalmente en blanco, delante del recibo del banco y con el boli en la mano. Qué escena más estúpida.
Empiezo a hacer un dibujo “simétrico”. La gente me mira raro, les den. No sé por qué cuando no tengo inspiración me dedico a hacer dibujos simétricos. Abstraen mi mente, dejo de pensar (¿o no?). Justo cuando lo ¿termino? llego a Puerta del Sur. Por fin. Unas cuantas paradas y llego a casa.
Aunque de haber sabido lo que me esperaba, lo mismo no hubiera vuelto…

Etiquetas:


miércoles, mayo 03, 2006

Cuarto menguante

Cojeaba por culpa del tacón del zapato que le hizo tropezar.
Su camisa estaba medio desabrochada, con algún botón de menos.
La falda, descolocada, dejaba ver unas medias negras rotas.
Siempre había sido consciente de que cualquier día le podía pasar.
Ese día era cualquier día.
Más que los golpes, le dolía el alma. Le importaban poco las consecuencias. O nada.
Sabía que irían a por ella, pero eso era lo último que tenía en la cabeza en ese momento.

Hacía mucho tiempo que vivía como un fantasma. Vivir por vivir. Vivir sin sentir.
¿Qué había sido de su alegría? ¿Se fue huyendo aquel día en el que puso a la venta lo único cotizable que le quedaba?
No. Ella sabía que fue mucho antes.
Vino a su cabeza el eco de una voz. Eran sus recuerdos. Era su vida, su otra vida, la auténtica, aquella en la que aún conservaba algo: la esperanza.
¿Fue feliz en esa vida? Tal vez no, pero la vivió intensamente. Ella fue su dueña, su creadora. La moldeó a su gusto, a su manera de ver.
“Confía en mí” era lo que le decía la voz de su esperanza en aquella otra vida.
Confía en mí.
Confía en mí.
Confía en mí.
Y ella decidió hacerlo. Como aquel que se lanza al vacío desde la azotea de un rascacielos sin preocuparse por lo que habrá al llegar abajo.
Vacío, soledad, tristeza… es lo que se encontró cuando su cabeza chocó con el suelo.
En ese momento se acabaron las risas, los besos, las charlas nocturnas a la luz de las estrellas. Todo.
La luna estaba en cuarto menguante la noche que pasaron haciendo planes para el futuro.
Cuarto menguante aquella noche que únicamente mirándose a los ojos descubrieron que se amaban.
También la hubo la noche que cambió todo.
Y ahora ella estaba allí. El destino, ese destino caprichoso que le había dado y quitado tantas cosas, le había llevado allí, le había hecho eso.

Era una noche normal, un cliente normal. Hasta que ella quiso irse. Él no le dejó.
Le ofreció el dinero, todo lo que llevaba. Pero él no quería eso.
Forcejearon, ella intentaba librarse de las garras de ese hombre con todas sus fuerzas, hasta que él sacó el arma.
Ella dudó un momento, pero no tenía miedo. Sabía como desarmar a un hombre, porque, aunque llevase una pistola en la mano, sólo era un simple hombre.
Centró todas sus fuerzas en el golpe, y fueron suficientes para hacerle retorcerse de dolor soltando la pistola.
La cogió y salió corriendo del coche.
El hombre, mínimamente recuperado, intentó arrancar su coche.
Al darse cuenta, ella se giró y como un acto reflejo, apretó el gatillo. Sin pararse un instante, se alejaba lo más rápido posible.
Ahora estaba allí, en un callejón solitario, como un alma en pena. ¿Acaso seguía teniendo alma? Si la tenía, en ese momento no hacía acto de presencia.
Empezó a llover. El maquillaje caía de sus ojos, como negras lágrimas salidas del fondo de su ennegrecido corazón. Desecho, roto, agonizante.
Miró al cielo mientras oía por última vez aquella voz de esperanza que le volvía a decir “Confía en mí”.
Sacó el arma, la cogió firmemente, y su rostro dibujó una sonrisa serena.

Mientras tanto, en otro lado de la ciudad, en una habitación solitaria, alguien se pregunta por esa sonrisa que le hizo tan feliz años atrás y de la que el destino le separó, mientras mira las estrellas.
Cierra la ventana. Se aleja. La luna estaba en cuarto menguante.

Una canción: Virgen del fracaso - Marea

Etiquetas:



Creative Commons License


Gracias a Blogger

Template sacado de Blogger Templates
courses: .fr.tw.cn.ru